La Celda (Carlos Jariod)

 “Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto,

cierra la puerta y ora a tu Padre, que ve

en lo secreto”

Mt 6, 6.

            Probablemente el vicio más nocivo para el desarrollo de la vida espiritual sea la dispersión. No nos engañemos, siempre lo ha sido; es verdad que nuestras vidas son un correr de aquí para allá sin tiempo para nosotros mismos ni para los que nos rodean. Esperamos el fin de semana como el tiempo de ocio, que nos permite “cargar pilas” para la semana que entra.

En realidad también el ocio nos puede agotar y descentrar. Llenamos el tiempo de actividades divertidas, cargadas de ligereza o buen humor, que nos compensan de las preocupaciones diarias. La oposición entre negocio y ocio (trabajo y diversión) es una dicotomía difícil de evitar para todos nosotros.

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